La importancia de una verdadera ESI en las escuelas

12/10/2026

En una sociedad como la peruana, donde todavía existen posturas bastante conservadoras, hablar sobre temas relacionados con la sexualidad, las infecciones de transmisión sexual (ITS), la salud mental, las creencias y otros aspectos vinculados al desarrollo personal puede resultar complicado. Muchas veces, estos temas son evitados en las familias y también en las instituciones educativas debido a prejuicios, temor o falta de información. En este artículo me enfocaré principalmente en la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) y en el papel que debería cumplir dentro de las escuelas.

Durante las clases de Didáctica de la Identidad y Convivencia Democrática a cargo del profesor Alonso Velasco, tuvimos la oportunidad de participar en un espacio de información, reflexión y análisis sobre la Educación Sexual Integral. La conferencia, realizada con un invitado externo perteneciente a la Organización “Sin Tabúes”, me permitió conocer y comprender mejor algunos aspectos relacionados con la ESI y con las nuevas propuestas de educación sexual planteadas desde el ámbito educativo. Esta experiencia también me ayudó a reconocer que hablar de educación sexual no significa únicamente enseñar contenidos relacionados con el cuerpo, la reproducción o las relaciones sexuales, sino abordar también aspectos fundamentales como el respeto, la responsabilidad, el autocuidado, la toma de decisiones conscientes y el reconocimiento de los propios límites y los de los demás.

Uno de los aspectos que más llamó mi atención fue comprender que la ESI tiene también una importante dimensión ética. Educar sexualmente no debería consistir simplemente en brindar información, sino en proporcionar herramientas para que los estudiantes puedan tomar decisiones responsables y conscientes sobre su cuerpo y sus relaciones. Esto implica aprender a reconocer situaciones de riesgo, establecer límites, respetar las decisiones de otras personas y comprender que toda relación debe estar basada en el respeto y la responsabilidad. Desde esta perspectiva, la ESI puede contribuir no solo a prevenir embarazos no planificados o ITS, sino también a formar personas capaces de relacionarse de manera saludable y respetuosa.

Además, la conferencia reforzó mi idea de que la Educación Sexual Integral puede convertirse en un proyecto capaz de transformar la vida de muchas personas, siempre que exista una verdadera aplicación dentro de las instituciones educativas. No basta con incluir la ESI en documentos o planes de estudio si, en la práctica, los estudiantes no reciben espacios seguros donde puedan realizar preguntas, expresar sus dudas y recibir información adecuada para su edad. Una ESI efectiva necesita docentes preparados, materiales apropiados y, sobre todo, una disposición para abordar estos temas sin prejuicios ni estigmas.

A partir de esta reflexión surge una pregunta que considero fundamental: ¿cómo podemos aplicar de manera integral la Educación Sexual en una sociedad como la peruana? Considero que una parte importante de la respuesta se encuentra en las escuelas. La educación puede convertirse en uno de los primeros espacios donde los niños y adolescentes aprendan a relacionarse con los demás desde el respeto. Esto resulta especialmente importante en una sociedad en la que diferentes formas de violencia y discriminación todavía forman parte de la vida cotidiana.

Por ello, uno de los primeros pasos de la ESI debería ser enseñar a los niños a respetarse a sí mismos y a respetar a los demás. Antes de hablar de temas más complejos, es necesario construir aprendizajes básicos relacionados con el consentimiento, los límites personales, el cuidado del propio cuerpo, la empatía y la convivencia. Un niño que aprende que su cuerpo merece respeto también puede comprender que el cuerpo de los demás merece el mismo respeto. De esta manera, la ESI puede contribuir progresivamente a prevenir situaciones de violencia, abuso y discriminación.

También me parece importante que la educación sexual no sea responsabilidad exclusiva de la escuela. Las familias cumplen un papel fundamental, ya que son uno de los primeros espacios de aprendizaje de los niños. Sin embargo, para que exista una verdadera educación integral, debe existir una comunicación entre familia, escuela y comunidad. Esto permitiría evitar que los estudiantes reciban información contradictoria o que busquen respuestas únicamente en fuentes poco confiables, como las redes sociales o internet.


Nota elaborada por

Micaela Delgado
Estudiante de Educación Primaria