La Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) cuenta con 97 agrupaciones estudiantiles registradas hasta el 2024 (Dirección de Asuntos Estudiantiles, 2024). Cada una representa diversos intereses e ideales en donde un conjunto de universitarios se organiza para ejecutar planes a fin. El propósito por el cual se impulsa a oficializarse como asociación en la universidad es que permite alcanzar a una mayor cantidad de estudiantes provenientes de diversas carreras. A su vez, es más probable la autorización de las facilidades institucionales para vincularse y desarrollar los temas que les apasionan (responsabilidad social universitaria, espiritualidad, arte, internacionalización, investigación, política…).

En esta oportunidad, presentaré mi experiencia ejecutando el proyecto “Raíces Migrantes” desde la agrupación Empodérate.pe, la cual está centrada en empoderar a los adolescentes peruanos. A mi ingreso, había alrededor de 20 integrantes entre pregrado y egresados, los cuales compartimos nuestro interés por los ODS 4 (Educación de calidad), 10 (Reducción de las desigualdades) y 13 (Acción por el clima). Por ese motivo, los encargados del sector de proyectos, nos reunimos semanalmente para planificar y buscar fondos que permitan concretarlos. Una de estas postulaciones fue a la Oficina de Iniciativas Estudiantiles de la Dirección de Asuntos Estudiantiles, la cual convocó un concurso de propuestas que atendieran al bienestar estudiantil.
De esta manera, cuatro integrantes fuimos responsables de originar y cumplir una propuesta acorde a los lineamientos institucionales y a las necesidades de los estudiantes. Coincidentemente, todos habíamos vivido o nacido en una región distinta a Lima, entonces, desde nuestras experiencias y la de nuestros compañeros comenzó el proyecto “Raíces Migrantes”, programado desde septiembre hasta noviembre del año 2025 en 3 talleres, una mesa de diálogo, una campaña virtual y la participación en una feria. Gracias a que se nos concedió el fondo, logramos ejecutar esta idea, la cual fue planificada para fortalecer la valoración positiva de la identidad cultural de estudiantes en los dos primeros años de universidad, abarcando sus habilidades socioemocionales (como la resiliencia, la apertura intercultural y la comunicación intercultural) para promover una cultura institucional inclusiva y libre de discriminación.
A través de nuestras dinámicas, los participantes contaron sus vivencias en esta nueva etapa académica, a lo largo de los talleres. Desafortunadamente, la mayoría compartió situaciones en donde reconocen que fueron discriminados, sea en el ámbito universitario o externo. Es una situación preocupante al reconocer que la discriminación racial y étnica es un problema social con consecuencias duraderas en el desarrollo integral de los adolescentes, llegando a perjudicar las redes de conexión y atención de sus cerebros (Duell et al., 2025). Por ese motivo, considerábamos necesario designar un espacio para atender a esta población universitaria, la cual inicia su carrera inclusive desde los 16 años, lo que los lleva a afrontar extensos periodos de soledad, en una población racista.
Sin embargo, la devoción con la que cada uno recordaba su hogar y las tradiciones familiares me permitió aprender nuevas expresiones, comidas y danzas que me dejaron las ansias por probar. Por tanto, es de valorar los diversos canales y asociaciones que gestiona activamente la universidad para atender a esta población, lo que asegura a la PUCP como un centro intercultural seguro. Es decir, gracias a la Comunidad Regional de Estudiantes PUCP (CorePUCP), los talleres como “Tejiendo redes”, la Oficina de Servicios de Apoyo Social y más herramientas es que los estudiantes podemos presentar una dificultad o una necesidad y recibir apoyo institucional.

Como futuro docente de secundaria en la especialidad de Ciencias Sociales, las participaciones en las actividades programadas me ayudan a interiorizar la importancia de abarcar los contenidos curriculares desde un enfoque local, regional y nacional. Asimismo, es vital que los centros educativos posean materiales pedagógicos que faciliten la identificación y valoración de las diversas culturas (Caryn, 2025). De esta manera, el colegio refleja la diversidad encontrada en la sociedad, por ende, debe concientizar sobre los retos que enfrenta cada individuo y el respeto que merecen.
Finalmente, agradezco que las líderes de Empodérate.pe, Adeleine Patiño y Alejandra Toro, nos hayan asesorado desde el inicio hasta el fin del proyecto, para así cumplir con nuestras exigentes expectativas de la mejor manera posible. Especialmente aprecio el esfuerzo de Sheyla Grande, Noelia Vásquez y Luis Ángel Santos con quienes tuve el honor de concretar esta iniciativa. En conjunto, reconocemos que la migración es un proceso complejo que necesita ser considerado para el correcto desenvolvimiento profesional y personal de los individuos. Gracias a esta oportunidad, motivo a mis similares en carrera a participar en proyectos interdisciplinarios, puesto que el aprendizaje universitario trasciende la propia experiencia de aprendizaje en el aula.

Nota elaborada por:

Edgardo Soler
Estudiante de la carrera de Educación Secundaria, especialidad de Ciencias Sociales.
Referencias: